Tras una semana dando una simbólica vuelta al mundo, los niños y niñas participantes del Campamento Municipal de Infancia regresaban a Daimiel la tarde del jueves. En la estación de autobuses les esperaban padres, hermanos y algunos abuelos para darles la bienvenida, y para preguntarles por su experiencia en Condemios de Arriba. Sus caras de alegría, mezcladas con algo de cansancio, fueron la mejor respuesta y el mejor resumen del campamento.
Siete días donde han conocido a través de numerosos juegos, talleres y dinámicas lo más característico de cada uno de los continentes. La última parada de esta aventura fue en el majestuoso tipi del campamento donde la noche del miércoles celebraron una divertida fiesta de disfraces.
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