El informe con el alcance de los olores que despliegan cada uno de los polígonos industriales y tres de las empresas con mayor actividad del municipio ya se encuentra en manos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, administración competente en el ámbito de Calidad Ambiental, subdelegaciones de calidad del área y lo referente al control de las emisiones a la atmósfera y vigilancia y control de calidad del aire.
Labaqua tomó 27 muestras en tres empresas: Alvinesa, J. García Carrión y Ffaiges, previa autorización de las mismas. Antes, también lo hizo en otras localizaciones como la E.D.A.R. (Estación Depuradora de Aguas Residuales).
El informe emitido por esta empresa especializada en Gestión Integral de Olores -diagnóstico, medición y control- a instancias del Ayuntamiento de Daimiel determinan que en las 18 tomas en distintas zonas de la empresa Alvinesa, ubicada en el polígono industrial El Campillo, el impacto llega hasta casi 15 Kilómetros dirección Suroeste, 9'3 kilómetros en la orientación Noreste del término municipal daimieleño y 5,1 kilómetros dirección Noroeste, alcanzando así al casco urbano.
Las mediciones también se han tomado en otras dos empresas más. En J. García Carrión (polígono industrial SEPES) se localizaron siete puntos donde, entre otros parámetros se mide el caudal vertido o la emisión puntual de gases, siendo su afectación 330 metros dirección Este y 415 metros dirección Sudoeste. Mientras, los datos obtenidos en Ffaiges (polígono industrial Daimiel-Sur) con las dos muestras realizadas indican que las curvas isodoras no se salen ni de su propia industria.
El ayuntamiento informó en rueda de prensa ofrecida por el ingeniero municipal, Javier Núñez de Arenas, y el concejal de Medio Ambiente, Javier Fisac, que la administración local solicitó a su homónima regional captadores de olores en la primavera de 2016 para identificar los episodios odoríferos del municipio. Entonces, y debido al incendio de Seseña en mayo, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, concentró sus medios técnicos en aquella comarca toledana. Sin embargo, ante el interés social y el incremento de la intensidad de los hedores, el Consistorio daimieleño optó por contratar a una empresa especializada.
Casi nueve meses después, el estudio de impacto medioambiental presentado al ayuntamiento daimieleño da esos marcadores del alcance de los olores. El más estirado, tomando como referencia el indicador de la "rosa de los vientos", se registra desde el polígono El Campillo y se prolonga 4 kilómetros, según marcan las curvas isodoras. Aparecen reflejadas otras áreas de acción, pero, en ningún caso se observan resultados cercanos a este indicio. Y, se precisa, son casos de molestias hacia la población porque, confirma Núñez de Arenas, "no hay toxicidad".
El Ayuntamiento envió a mediados de marzo a la Junta de Comunidades la instrucción de Labaqua para que emprenda cuantas investigaciones considere, ya que es el órgano con competencias en la materia y deberá decretar aquellas acciones que considere oportunas dentro de un complejo proceso que se inició con una primera fase para captar las unidades de olor por metro cúbico (UOe/m3) y que concluye en unas curvas isodoras con arreglo a percentil 98, esto es, 175 horas al año por encima de la referencia que marca la medición 1,5 UO/m3.
A la espera de una reunión entre las partes, la administración municipal advierte que el estudio está basado en las normativas europeas de países como Holanda y Reino Unido, ya que en España existe un vacío legal al respecto que regule la emisión de olores. Una "aproximación, puntualiza el concejal, sobre la que Núñez de Arenas, matiza, que es la Autorización Ambiental Integrada la que puede delimitar precisamente la normativa sobre esa naturaleza.
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