ón. El malagonero Joaquín Martín Consuegra Sil participó en los 101 Km de la Legión – 24h Ronda 2017
“6 meses de adaptación, 1 día con la Legión”
Todo comenzó en las últimas semanas del pasado 2016 cuando tres amigos y componentes del Club Atletismo Malagón decidieronn poner en marcha un proyecto en común para afrontar la mítica prueba de los 101 Km de la Legión – 24h de Ronda.
A primeros de año una vez salieron los dorsales a la venta, solo uno de ellos tuvo la fortuna de conseguirlo, Joaquín Martín Consuegra Sil, teniendo el honor de representar al club de atletismo de Malagón en tan prestigiosa carrera. Esta prueba consiste en recorrer a pie la distancia de 101 km. en un tiempo límite de 24 horas.
La preparación estaba bien estructurada, haciendo lo que se debía de hacer en cada momento, no descuidando la planificación y trabajando las pulsaciones que serían las que se llevarían en carrera y en definitiva preparando el cuerpo para la larga distancia, entrenando en nuestras sierras incluso con algunas salidas nocturnas desde El Cristo hasta Malagón, por la cresta de la sierra entre otros lugares de entrenamiento, y participando en diversas carreras de trail para aprender de los que ya llevan tiempo en carreras de la montaña.
Por fin llegó el día que estaba marcado en el calendario para batirse con la ultra distancia, nada menos que 101 Km y en un entorno de serranía que se presumía bonito a la par que sufrido.
El pasado Sábado día 13 de Mayo se dió la salida en la localidad malagueña de Ronda, en un ambiente de fiesta que se notaba desde el día anterior a la prueba y todo gracias a la organización de La Legión que aporto toda su logística y experiencia en este evento.
Ya desde las 9:00 horas de la mañana movilizaron a los atletas en el campo de futbol para preparar la salida de la prueba, primero salieron los ciclistas a las 10:00 horas que debían completar el mismo recorrido en un tiempo máximo de 12 horas y a las
11:00 horas y después de las intervenciones de las autoridades que acudieron a la salida, se produjo la tan esperada salida, donde los nervios ya quedaron atrás, Joaquín Martín Consuegra Sil sabía que estaba preparado para afrontar esta dura prueba con la confianza y seguridad de haber venido a terminar lo que hace 6 meses empezaba y arropado por todos los mensajes de ánimo que le mandaron sus compañeros, familiares y demás amistades.
Un comienzo por las calles de Ronda en la que gran parte de los habitantes, familiares y amigos de los participantes daban su despedida y aliento, pasando dentro de la famosa plaza de toros de Ronda y terminando por salir de la localidad hacia los campos limítrofes.
Pasaron por cortijos, aldeas, campos de labranza, durante todo recorrido encontraban a gente que se dejaba las manos aplaudiendo a los participantes, gritándoles a su paso lo grandes y valientes que eran al aventurarse y realizar esta prueba.
Pasaron por poblaciones de la serranía como Arriate, Alcalá del Valle, Setenil de las Bodegas, Montejaque y Benaojan. La gente recibía a los atletas con vítores y aplausos.
En cualquier punto del recorrido podían encontrarse a uno o varios caballeros legionaries de Ronda, que animaban a todos. En este tipo de pruebas tan largas, donde el trazado es tan distinto, no se puede hacer cálculos de tiempo trascurrido y tiempo restante.
Lo más duro estaba por venir a partir del kilómetro 76 ( al paso por el cuartel de la Legión) Joaquín llegó a este punto con las últimas luces del día. Allí se paraba para cenar comida caliente y cambiarse de ropa si se necesitaba. Tal y como le habían aconsejado los expertos, Joaquín no tomó asiento para cenar, cenó la cantidad justa y de pie, dando más importancia al cambio de ropa y de calzado, puesto que el final el terreno era resbaladizo.
Una vez salieron del cuartel ya se había hecho de noche y con el frontal de luz puesto empezaron a correr, enseguida comenzó la larga subida a la ermita y a otras sierras cercanas donde ya entrada la madrugada, vieron las luces de Ronda y el comienzo de su tan temida “cuesta del Cachondeo”, antes de llegar a la población.
La gente gritaba dando ánimos. Solo les quedaba llegar al parque de la Alameda donde esperaba la meta. Allí estaban aguantando la noche los familiares, algunos inesperados, dándole una sorpresa y abrazándole antes de cruzar la línea de meta.
Joaquín hablaba sobre la carrera y decía que era una de las carreras más bonitas en las que había particiado, asegurando que habrá pruebas más duras, pero la experiencia que tuvo al participar en esta carrera no la podrá olvidar jamás. Disfrutó como nunca, conoció a gente que sin ningún tipo de interés se volcaba en las necesidades de los atletas; A su vez ayudó a otros atletas, sacando conclusiones muy positivas en todo momento y logrando terminar en menos de 24 horas los 101 kilómetros.
Una heroicidad al alcance de muy pocos donde el esfuerzo , la determinación y la constancia alcanzaron su premio con la satisfaccion de concluir la Carrera.

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