Malagón. Encorajinada y merecida victoria del Atlético Teresiano ante el Villaseca de la Sagra
Hoy domingo en Malagón, a esto de las tantas, y en la oficina de una habitación clausurada por el toque de queda, nos disponemos a contar lo que sucedió unas horas antes en los terrenos del Polideportivo Félix Barrero.
Sucedió que era un domingo cualquiera, de estos de noviembre, en los que parece que la eterna primavera de este maldito 2020 no se quiere ir de nuestras vidas. Sol radiante que volvía a predisponer para la buena práctica del fútbol.
El Teresiano vuelve a jugar, por tercera vez como local en nuestro campo fetiche, esperando, de una vez por todas, volver a competir en igualdad en esta rara liga de la Primera Autonómica.
López, Javi, David Gabín, Jesús David, Miguel, Beto, Givica, Manzaneque, Tate, Jesusito y Pollo partieron de inicio ante un equipo, El Villaseca de la Sagra, que venía con la verdadera vara de medir de la categoría.
Jugar los partidos en casa, sin público, suele implicar en estas categorías una pequeña desventaja y eso se notó en los inicios con un equipo muy cuajado y con muchos veteranos, el Villaseca de la Sagra, que llegaba con mucho peligro en las contras con su jugador más destacado durante todo el partido, su capitán Yerai Caballero.
Fue en una de esas contras cuando Yerai adelantó en el marcador (0-1) al equipo Toledano, tras una buena aplicación de la norma de la Ley de la ventaja del árbitro, Ruiz Coronado que estuvo bien en líneas generales, aunque anuló un gol legal al Teresiano por posible falta al portero visitante.
Es innegable que, aunque el marcador final nos dio los tres puntos, tenemos que mejorar en muchas facetas. Nuestros atacantes y mediocampistas no estuvieron muy acertados en el primer tiempo. El Villaseca, jugaba bien asentado y por delante en el marcador.
Pollo tuvo una clarísima ocasión; su remate terminó en el travesaño visitante y en el rechace Manza casi marca pero su portero Borja Aparicio, que estuvo muy seguro durante toda la tarde, realizó una actuación de mucho mérito.
Y así, sin público animando en la grada y con pocas ocasiones nos fuimos al descanso, con la sensación de que si continuábamos jugando sin presión, sin ofrecernos y sin querer tomar las riendas del partido el resultado final abocaría en una derrota simple, sin ton ni son, que por algo estábamos en el día de Santa Cecilia.
Pero este maravilloso deporte del fútbol tiene el don de provocar los más inesperados cambios cuando nadie se lo espera.
Álvaro Huertas movió el banco, y entraron en escena Pichu y Koki, en una clara apuesta de intentar dar profundidad al equipo. Pasaban los minutos y aunque se notó cierto cambio en la mentalidad el equipo seguía sin efectividad.
La presencia de Raúl Menor, tercer cambio del Teresiano, fue creando esa sensación que esperábamos y sobre todo en los tiros libres a balón parado el equipo generó mucho peligro y la esperanza de que si apretaba en la presión llegarían las ocasiones:
Y vaya si llegaron. Coincidiendo con la entrada de los dos hombres mejores del partido de ayer Willy y Saúl. Primero con el gol anulado a Jesús, por una inexistente falta al portero y después con la explosión de la banda izquierda gracias a la frescura aportada por un Saúl inmenso y la gran calidad de Willy (1-1) que marcó un auténtico golazo a pase de Beto, tras recortar a dos contrarios en el minuto 84
Faltaba la épica y cuando un equipo con mucho corazón se lanza sobre la portería contraria, siempre corres el riesgo de poder recibir un gol a la contra, pero afortunadamente no sucedió así.
Tate y Pollo desperdiciaron claras ocasiones en la portería rival. El Villaseca evidentemente había bajado su rendimiento físico hasta niveles alarmantes y Pichu que derrochó corazón y luchó hasta la extenuación jugando en un puesto que no es el suyo, como delantero centro, se quedó rezagado en el centro del campo, esperando a la divina providencia, peleó y recuperó de manera muy valiente un balón dividido en el último minuto de partido, vio al portero adelantado y marcó un golazo de esos que hacen afición, que provocan el delirio y que son justos con el fútbol (2-1)
Epílogo: El Teresiano ya sabe por donde llegan la victorias. Llegan por el camino de la lucha, del orgullo, del tesón, de ofrecerse y de gobernar una banda con dos jóvenes valores con mucho futuro. Queda, repetimos, mucho camino por recorrer. La apatía de la primera sólo es un aviso de que los partidos no se ganan solo con la camiseta. Tenemos que salir al campo con todas las ganas del mundo y con unas pocas mas. Nadie nos va a regalar nada y las victorias llegarán, pero los chicos de Álvaro Huertas deberían continuar por la senda de la segunda parte. Así si…





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