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La noche del Viernes Santo volvió a envolver a Malagón en una atmósfera de recogimiento con la celebración de la procesión del Santo Entierro, una de las manifestaciones más antiguas y representativas de su Semana Santa.

La noche del Viernes Santo volvió a envolver a Malagón en una atmósfera de recogimiento con la celebración de la procesión del Santo Entierro, una de las manifestaciones más antiguas y representativas de su Semana Santa.

Tras los oficios religiosos celebrados en la parroquia de Santa María Magdalena, los fieles se congregaron a sus puertas para contemplar las imágenes antes de su salida. Minutos después de las ocho, el tañido de las campanas, la música de las bandas y el respetuoso silencio marcaron el inicio de un desfile cargado de solemnidad.

El cortejo se abrió con la imagen del Niño de Praga, conocido también como el Niño de la Bola, portada por los más jóvenes de la Hermandad de la Virgen de los Dolores, en una estampa entrañable que evocaba la infancia de Jesús.

A continuación, hacía su salida Nuestro Padre Jesús Nazareno, una de las devociones más profundas del municipio, acompañado por nazarenos de túnica morada, recordando su camino hacia el Calvario tras haber protagonizado horas antes la procesión del Encuentro.

El recogimiento aumentaba con la presencia del Cristo de la Misericordia, portado por sus costaleros bajo la dirección de su capataz, Antonio Díaz y acompañado musicalmente en esta ocasión por la Agrupación Musical Discípulos de Juan de Puertollano.

Seguidamente, el Santo Sepulcro recorría las calles con la imagen de Cristo yacente en su urna de cristal, escoltado por la Policía Local. Detrás del sepulcro se situaron el párroco, Don Óscar Palomo, y prácticamente casi toda la Corporación Municipal, encabezada por nuestro alcalde Adrián Fernández Herguido. ️

Los acordes de la Banda Municipal de Música de Malagón no faltaron en una cita que viene siendo habitual para la agrupación dirigida por Lourdes Segovia.

Cerrando la procesión, como suele ser habitual la Virgen de los Dolores avanzaba al son de la Banda de Música, acompañada por sus hermanos y madrinas ataviadas de riguroso luto, reflejando el dolor de una madre ante la pérdida de su hijo.

Durante cerca de tres horas, las calles de Malagón se llenaron de fieles, saetas, oraciones y emoción contenida, en una noche que volvió a conectar a los vecinos con sus tradiciones más profundas.

Con la mirada ya puesta en el Domingo de Resurrección, día  en el que se celebrará la procesión de Jesús Resucitado y la Virgen de la Alegría y que será la encargada de cerrar la Semana Santa 2026, poniendo el broche final a unos días de intensa vivencia religiosa. ✨

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