Daimiel. El centro de mayores hace partícipe a la sociedad de su actividad
Los talleres de manualidades y la actividad de la Unidad Memoria han sido este miércoles más visibles que nunca en el Centro de Mayores. Sus componentes han ocupado esta mañana la zona central que normalmente usan los socios que juegan la partida de cartas y también la parte externa de la planta alta donde están las mesas de billar. Lo han hecho en una jornada de puertas abiertas que, enmarcada dentro del 20º aniversario del centro, también ha tenido la participación del Centro Ocupacional Azuer en el espacio de las manualidades. «Con esta iniciativa queremos abrir el centro a todo el pueblo y que la gente vea y participe de nuestro día a día, subrayaba la directora del Centro de Mayores, Prado Pérez de Madrid.
Así también sucederá con los encuentros intergeneracionales programados para la semana que viene con los alumnos de 6º de Educación Primaria de los colegios daimieleños. «Estamos muy ilusionados con lo que viene y todavía emocionados por el acto del domingo. Todo esto nos está ayudando para coger energía de cara al futuro», reconocía Pérez de Madrid. En esa agenda también aparece la participación de la rondalla del centro en el II Encuentro Regional de Rondallas, que se celebrará el viernes en Alcázar de San Juan, y se ha caído el Concurso de Pintura Rápida, previsto para mañana jueves, y que se realizará en fechas posteriores.
Mientras, en las mesas de los talleres, las expertas manos de las socias daban forma a diferente elementos decorativos para el hogar o para uno mismo. En un lado, se forraban botellines con hilo de esparto; en otro, se adornaba con goma eva todo tipo de botes, y en una última zona, con la ayuda de los usuarios del Centro de Azuer, se preparaban unas coloridas pulseras con trocitos de pajitas. María del Carmen Torija, monitora de los talleres, destacaba la gran unión de las componentes. «Cuando vienen llegan con miedo, pero cuando ven el ambiente se adaptan de inmediato», indicaba.
Una de las veteranas en manualidades es María Jesús, de 77 años. Lleva casi diez de socia y nueve en los talleres. Para ella, la cita diaria con el Centro de Mayores es todo menos una obligación. Lo vive porque le gusta bordar y pintar, «todo lo que hacemos», agrega. «Aquí somos más que una familia. Mis hijos me dicen que el día que no vengo tengo peor humor», subrayaba. También participa en el taller de memoria. Confiesa orgullosa que hace poco ha repetido el examen inicial y está igual. Esta mañana no podía estar en dos sitios a la vez y no ha compartido ejercicios con sus otras compañeras. Tareas por grupos donde se ha trabajado la orientación espacial, el lenguaje o el razonamiento, o de forma conjunta la atención. Una de las pruebas, por ejemplo, era escuchar la canción ‘¡Que viva España!, y anotar las veces que se decía España y vida en letra que popularizó Manolo Escobar.
Así es parte de la incesante actividad de un centro por el que cada día pasan más de 300 personas que, como en el caso de María Jesús, no se imaginan su rutina sin el Centro de Mayores. «Si me llevan al bar o a la feria, no me gusta. Pero yo me vengo aquí y estoy tan contenta, tan a gusto», repite María Jesús.

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