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Daimiel. Las últimas ponencias de las V Jornadas de Historia y la poesía intimista de Marisa Vaquero protagonizan la tarde del viernes

La cultura y la divulgación del conocimiento acapararon los actos de la tarde del viernes con dos citas diferenciadas en torno a la historia de Daimiel y la literatura. Una, la clausura de las V Jornadas de Historia celebradas en el patio del Museo Comarcal, acogía las tres últimas ponencias a cargo de Miguel Torres e Isabel Angulo, Jesús Gutiérrez y Ramón Vicente Díaz del Campo; que analizaron el patrimonio local a través de la arqueología, indagaron en la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) o analizaron los primeros 25 años de paz tras la Guerra Civil.
La otra, desarrollada en el salón de actos de Casa de Cultura, sirvió para presentar en sociedad el nuevo poemario de la daimieleña Marisa Vaquero: El canasto de la ropa marchita. Una cita en la que estuvo acompañada por el también escritor y reconocido poeta Miguel Galanes; de su editor, Mariano García; del teniente de alcalde, Jesús David Sánchez de Pablo y de un buen número de amigos y admiradores.
Clausura V Jornadas de Historia
Este viernes, 23 de noviembre, llegaban a su fin la quinta edición de las jornadas de historia. Han sido 17 las nuevas comunicaciones expuestas ante un público que ha llenado el aforo del patio interior del museo a lo largo de las seis sesiones, como aseguró el director de este recurso, Diego Clemente que agradeció la implicación de los ponentes y la gran respuesta de los daimieleños. Lo próximo será la entrega de los textos definitivos que formarán parte del libro que recoja todas las investigaciones de estas jornadas. Clemente especificó que los participantes tienen de plazo hasta el 31 de enero de 2019 para entregar los textos definitivos, “y después, se iniciará un periodo de revisión y corrección para que dentro de un año este libro vea la luz”.
Último día de divulgación de la historia de Daimiel que comenzó con el arqueólogo municipal, Miguel Torres y la restauradora, Isabel Angulo, quienes significaron el valor que está teniendo el patrimonio cultural local en los últimos años, “referido principalmente al patrimonio arqueológico desde el punto de vista de la rehabilitación y puesta en valor”, según subrayó Torres. Entre esos bienes, destacaron el yacimiento arqueológico de la Motilla del Azuer, el Puente Viejo, la Venta de Borondo o Las Caleras, fijándose en su remodelación de los últimos años. Precisamente, “conocer más a fondo el trabajo de rehabilitación de todos estos bienes ha sido lo más destacable y llamativo”, según concluyó el arqueólogo daimieleño.
En segundo lugar, el profesor de historia Jesús Gutiérrez daba continuidad a sus anteriores investigaciones con: Daimiel durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) III parte. En ella, desgranó la polarización política y social que aglutinaba a la sociedad daimieleña en los últimos años de la dictadura, “la élite se reunía en el Casino de la Armonía, otros en el Círculo; así como también hubo gremios como el de los cabreros o gañanes, que se concentraban en estos grupos para unirse y hacer más fuerza”, según destacó Gutiérrez, que analizó ese ambiente de crispación social motivada por todas estas polaridades de finales de la década de los 20.
Por último, tomaba la palabra el historiador del arte, Ramón Vicente Díaz del Campo, que trajo a las jornadas un análisis de los primeros 25 años de paz durante el franquismo y tras la Guerra Civil. Los hitos del año 1964 salieron a la luz, llamando especialmente la atención de Díaz del Campo, la construcción de tres nuevos colegios en la localidad, con polémica sobre sus nombres y que hoy conocemos como Pósito, Jabonería y Motilla; “pero sobre todo, destaco –incidió el investigador– la remodelación de la Plaza de España a cargo del arquitecto Miguel Fisac y que ya en los 60 era el elemento de vida más importante de los daimieleños”. Una ponencia en la que también analizó cómo se celebró en toda España esos 25 años de paz y cómo Daimiel fue una de las muchas ciudades que acogieron la exposición conmemorativa a cargo de importantes dibujantes y diseñadores con unos carteles “muy llamativos”, que incluso fueron criticados por el director del instituto laboral, debido a las licencias creativas y ortográficas que se tomaron los artistas.
Presentación del libro: El canasto de la ropa marchita
Este viernes, la Casa de Cultura también acogió la puesta de largo del nuevo poemario de esta daimieleña de corazón, residente en Valladolid, en el que recoge vivencias y experiencias de unos años “no muy buenos, pero que sí recogen mucha esperanza”, como ella misma afirmó.
Minutos antes de comenzar el acto, Marisa Vaquero aseguró sentirse un poco nerviosa y con bastante responsabilidad al presentar su quinto libro en su pueblo, ante sus amigos y familiares. Pese a que se marchó de Daimiel con tan sólo 14 meses, sus estancias en Daimiel han sido muchas, sobre todo durante los veranos, “y todavía cuando vuelvo es como un sueño, porque aún tengo ese recuerdo de venir porque son vacaciones, venir y estar con mi abuela, primos…, por eso es muy especial presentar mi libro aquí”, aseguró la escritora.
Durante la presentación, Sánchez de Pablo, aseguró que “para el Ayuntamiento es un orgullo este tipo de actos porque significan compartir cultura y conocimiento con nuestros vecinos, lo cual sirve de estímulo y aprendizaje, ya que el nivel de riqueza de una ciudad se mide, entre otras variables, por su cultura y siempre celebramos que se realicen este tipo de iniciativas”. De igual forma, el teniente de alcalde destacó el gesto de Vaquero de querer presentar su libro en Daimiel, “un poemario muy directo y sencillo que recomiendo a todos los vecinos de la localidad”. Por último, saludó a los clubes de lectura de la asociación Amas de Casa y de la Biblioteca allí presentes y deseó la mejor de las suertes a la autora.
Por su parte, Miguel Galanes, quien hizo de maestro de ceremonias presentando con detalle a la autora y su obra, ofreció su particular visión del libro destacando, sobre todo, “la calidad de esa poesía intimista de lo cotidiano, que dice nada y a la vez lo dice todo, obligando al lector a que sea él quien complete el sentido total de sus versos”. Y es que las piezas que componen su poemario toman vida propia, permitiendo al lector identificarse con ellas, sentir su belleza y aportación literaria.
Marisa Vaquero irrumpió en el mundo literario a finales de la década de los ochenta del pasado siglo con un breve poemario, Jardines de piedra, ganador del primer premio Ciudad de Leganés 1988. Desde entonces, su trayectoria literaria ha ido en ascenso, en un progreso que la sitúa como una de esas poetas que, si bien no tiene prisa en publicar, cuando saca a la luz un nuevo título el lector se sorprenderá ante la contundencia en el lenguaje y la calidad literaria de su trabajo. El canasto de la ropa marchita se suma así a sus otros libros publicados, Chien Loup (1994), Poemas de falda negra (2004) y Gotas cosidas en el aire (2013).
Como colofón, Mariano García, editor de la obra, de Luceat Ediciones en su colección Isla de Delos, puso voz y sentimientos a algunos poemas destacados de la obra, muchos de ellos, en homenaje a sus familiares o dedicados a grandes amigos de la escritora, quien también firmó varios ejemplares al final de la presentación.
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