La oración y un silencio respetuoso fueron los protagonistas del quinto Vía Crucis Cuaresmal que por primera vez organizaba la nueva directiva de la Junta de Hermandades de Daimiel (JJHH) que preside Fernando Gigante. En esta ocasión, fue el Cristo Crucificado de la residencia de ancianos ‘Virgen de las Cruces’ la imagen titular de este recorrido en torno a la meditación sobre la pasión y muerte de Jesucristo.
Casi dos horas de Vía Crucis que dejaron estampas inéditas como la salida desde la propia residencia o la llegada a la ermita de San Isidro. Allí se rezó una estación más, quince en total, en torno a la resurrección, ya que como argumentó el consiliario de la JJHH, Eulalio Asensio, “en ella reside el sentido del cristianismo”.
Una vez recorridas todas las estaciones, que estuvieron dispuestas por un recorrido alternativo y muy distinto a los habituales en la Semana Santa daimieleña, Gigante se mostraba satisfecho con la participación obtenida, así como con la actitud de fieles y vecinos en las calles, que respetaron el sentido de esta procesión guardando silencio.
Un acto en el que también destaca la implicación de los cofrades y otros colectivos católicos, ya que en grupos de cuatro portaron a hombros la imagen, junto con los faroles y la Cruz Guía que daban inicio a cortejo procesional. De igual forma, el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, entre otras autoridades, cerraban el cortejo procesional junto con los presidentes de las cofradías daimieleñas y de la JJHH.
Calles como Teatino, Las Tablas, Jabonería, Triunfo o Estación se vieron iluminadas por la llama de los cirios que portaban los hermanos de fila, dando un cariz especial a la localidad en el primer sábado de Cuaresma.
Las próximas citas cofrades se concentran el próximo fin de semana con diferentes charlas y reflexiones en el seno de las cofradías de ‘Los Capuchinos’ y ‘Los Negros’, con la colaboración de la Junta de Hermandades.
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