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Daimiel. Dos fieles por banco y con mascarilla

Las parroquias daimieleñas se preparan para volver a oficiar eucaristías a partir del próximo lunes, siempre y cuando el Ministerio de Sanidad dé luz verde a que la provincia de Ciudad Real entre la fase 1 de la desescalada. Para cumplir con las obligaciones que marca el Gobierno central el Obispado de Ciudad ha elaborado un protocolo con las medidas de prevención que se aplicarán en las misas. En esta primera fase, el aforo de los templos solo se podrá cubrir en un tercio de su capacidad. Así la imagen que se verá en las misas será la de dos fieles por banco, todos con mascarilla, y con una distancia entre banco y banco de dos metros.

De esta manera, en la parroquia de San Pedro, el número de fieles por misa se ha establecido en 100 personas y cuando ese cupo se complete los voluntarios que habrá en las entradas del templo no permitirán el acceso a nadie más. Eulalio Asensio, párroco de San Pedro, recordaba que podrán ir a misa todas las personas que lo deseen, pero insistía en que el Obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, ha mantenido la dispensa del precepto dominical para los enfermos y las personas mayores, a los que se les invita a participar en la eucaristía que se emiten por televisión y redes sociales.

Eulalio Asensio

En el caso de que haya muchos fieles que no puedan entrar por la limitación de aforos se ha establecido un aumento del número de oficios dominicales, en base a las medidas dictadas por el Obispado. Así las cosas, si las misas de la mañana (a las 12:00 horas en ambas parroquias) o en las vespertinas (20:00 horas en San Pedro y 20:30 horas en Santa María) no absorben la demanda de fieles, se celebraría una segunda misa una hora después, explicaba Asensio.

Junto a la obligación de desinfectarse las manos a la entrada y a la salida de los templos, también cambiarán otras prácticas. Las celebraciones se harán sin monaguillos, la proclamación de las lecturas las hará solo el sacerdote para no compartir micrófonos y el cestillo de la colecta no se pasará durante el ofertorio, sino que el servicio de orden lo ofrecerá a la salida de la misa. Además, el momento de darse la paz se podrá sustituir “por un gesto evitando el contacto físico directo, por ejemplo, con una breve inclinación”, y la comunión se distribuirá “siempre en la mano, nunca en la boca, procurando la máxima distancia entre el sacerdote y la persona que comulga”.

En el decreto del Obispado se prohíbe la utilización de los confesionarios y para celebrar este sacramento se escogerá “un espacio amplio” donde se mantenga “la distancia social asegurando la confidencialidad,  y tanto el fiel como el confesor deberán llevar mascarilla”. Una instrucción que en la parroquia de San Pedro han pensado realizar en la capilla del Cristo del Consuelo.

Todo esto también condicionará los bautizos o los matrimonios, que se celebrarán por el rito breve y donde las mascarillas también serán obligatorias para todos los participantes, incluidos los novios.

En cuanto a los funerales y las exequias, seguirán los mismos criterios de la misa dominical desde la Diócesis se matiza que “aunque sea difícil en esos momentos de dolor”, se deben evitar “los gestos de afecto que implican contacto personal y la importancia de mantener la distancia de seguridad”.

“Ocho funerales al día”

A pesar de estos condicionantes, estos entierros serán mucho menos dolorosos que los se han celebrado durante las semanas más duras de la pandemia. Días en los que en Daimiel ha habido “hasta ocho funerales”. Solo en San Pedro, entre el 18 de marzo y esta primera semana de mayo, se han oficiado 42, cuando lo habitual es que hubiera habido diez, apunta Asensio, basándose en la estadística de los últimos años. Es decir, prácticamente los entierros se han cuatriplicado. Y en Santa María, el número ha sido mayor, “por encima de 70”.

Pero más allá de las cifras ha estado el dolor de unas familias que no han podido velar a sus seres queridos como es debido. “Muchos días me he ido a casa llorando, los sacerdotes lo hemos pasado mal”, reconocía. “Ha sido muy fuerte ver las despedidas de un padre o una madre donde solo estábamos dos hijas, un yerno, el funerario y yo. Y en algunos casos con familiares dudando de si su padre o su madre era el que estaba en la caja”.

Con los ojos a punto de la lágrima al recordarlo, Eulalio Asensio entiende que “todos estos fallecidos y sus familias, y no solo los que han muerto por coronavirus porque el resto también han pasado por lo mismo, merecen un homenaje, una despedida normal”.

Una posibilidad que también dejó entrever el pasado lunes en el pleno el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, y para la que, comentó, se habían entablado ya conversaciones con los responsables de las parroquias daimieleñas.

 

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