ÚLTIMO MINUTO

Malagón. El Teresiano Juvenil consiguió ante el Manchego un empate que sabe a poco.

(CRÓNICA DEL ATLÉTICO TERESIANO) Ayer, me contaba un amigo que un jugador del Atlético Teresiano Juvenil cambió de botas y de peinado para ver si, a su vez, cambiaba la suerte del equipo. Y es por este motivo que estuve todo el día pensando en ello e incluso me planteé la posibilidad, yo también, de “cambiar mi estilo” con la forma de redactar las crónicas. Hay algunas personas a las que les parecen infumables y yo admito que lo entiendo. Casi todos los mortales podrán pensar que el hecho de que yo escriba girado o diferente o que el muchacho lleve las botas Adidas o Nike, no debería interferir en los resultados y que a la gente que las lee, no les importa casi nada si un día sale el sol con nubes u otro día brilla sin dar tregua. Así que confiando en la infalibilidad de un modelo contrastado de lectura y también creyendo en el trabajo de los chicos de Eliel voy a contar lo que sucedió en el Félix Barrero el pasado sábado 27 de febrero. Si yo hubiese tenido que elegir las botas, me habría calzado unas Munich de las de toda la vida, no esas de ahora que parecen calcetines. Y si tuviese la posibilidad también lejana de elegir clima…el sol de finales de febrero es la bomba para disputar un partido de fútbol. Eliel dispuso en el campo un once con ansias de ganarlo todo: Javier, Chefi, Daniel Tapiador, Moya, Saúl, Recaredo Ávila, Isidro, Iván Palomares, Óscar Gómez, Jesús Mateo y Trevi. Fue un partido bonito y muy intenso, con una cara diferente a los de meses atrás. Otra actitud y otra interpretación del juego, con mucha ambición. mucho contacto, mucha batalla individual y total limpieza en el juego. Nuestro protagonista, el chaval del Teresiano, olvidó por 90 minutos lo de su cambio de estilo y fijo en su mente una expresión de voluntad y tesón, de renunciar a lo excéntrico, y se centró en ser protagonista junto a sus otros diez compañeros, sin frivolidades ajenas al juego y centrados en ser nada más y nada menos que un equipo de fútbol, que está obligado a hacer méritos y a conquistar posiciones en la tabla a través de los puntos. El rival era el Manchego, que ocupaba el cuarto puesto en la clasificación general, y sea por lo que fuere; porque es un equipo mítico en la provincia o por lo bien que lo están haciendo este año, el Teresiano salió con muchísimas ganas. La primera parte fue muy intensa con un gran Mateo y con un Oscar Gómez muy peleón, que añadido al habitual desgaste que hace Iván Palomares en cada partido, resultó una especie de regalo para el espectador que pudo disfrutar de una gran encuentro de categoría juvenil. Además, el grupo se convenció, por fin de que este equipo puede ganar a cualquiera y enfrentarse con todos de tú a tú. En el minuto 45, el Teresiano metió un golazo gracias a un saque de banda ensayado como estrategia, que llegó a los pies de Iván Palomares que conseguía hacer justicia con el partido y con su buena temporada, con un zapatazo que se coló como una exhalación en la portería rival (1-0) En la segunda parte el Manchego, por empuje y tesón consiguió que el Teresiano retrocediese 20 metros y esos fueron suficientes para que los visitantes se sintiesen muy cómodos dentro del campo. Salió Bravo para intentar contener a Ismael Faye, que fue durante toda la tarde un continúo martillo pilón, con buenos cambios de orientación, desequilibrando y desquiciando a la defensa del Atlético Teresiano. Ilias, que en este partido comenzó desde el banquillo, también salió en la segunda parte y creó muchas jugadas de peligro. Y así, en un corner de los muchos que forzaron los capitalinos, en el minuto 69, Luis Manuel Toribio consiguió el empate (1-1) A partir de ahí llegó la heroica. Isidro fue expulsado por zancadillear a un contrario sin muchas opciones de quitarle la pelota. Y Durán dio el relevo a un cansadísimo Trevi para intentar aguantar hasta el final. Tocaba remar con 10. El equipo seguía peleando, a pesar de la inferioridad, con las líneas muy juntas y creyéndose que esa pelea podría otorgarles el punto que tanto había costado conseguir. En una jugada enmarañada, Ilias, a nuestro juicio, fue objeto de un claro penalti que nos habría dado la victoria, pero el árbitro no lo pitó y renglón seguido llegó otra expulsión en las filas de nuestro Teresiano. Jesús Mateo vio la roja en una falta en el minuto 88 en una falta que no merecía el color de esa cartulina. Con nueve jugadores el Teresiano aguantó hasta el pitido final y trasladó a la tabla clasificatoria ese punto que también nos sirve para la fe. A veces, me resulta un tanto fatigoso esta costumbre mía de intentar de tapar malos pensamientos con el anuncio y la reiteración del buen juego en el plantel de juveniles, pero es que se corresponde con la verdad. En las últimas tres o cuatro semanas el Equipo que dirige Eliel Martín Rivas ha mejorado mucho, muchísimo. Semanas atrás, no nos dolieron las prendas cuando avisamos que la dinámica del equipo no era la correcta, ni en el juego ni en el comportamiento general de algunos, con evidente falta de compromiso, y con mucho egoísmo y vanidad en el vestuario de unos pocos. Pero todo parece que ha cambiado a mejor. Si seguimos jugando así llegarán las victorias. Faltan ocho partidos y hay que luchar hasta el final. Así si chicos.

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