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Malagón. El Teresiano consigue un merecido punto ante el Bolañego que sirve para seguir remando a la utópica orilla.

Después de más de un año de pandemia, confieso que extraño mucho preparar las maletas y viajar. Me pongo a pensar en porque me gustan tanto los viajes y no consigo acertar con la razón: Caminar, hacer camino, transitar por la vida…

Me encanta el fútbol. Ese caminar abrupto entre hacer deporte, gustarte las sensaciones, disfrutar con los mejores controles, “flipar” con un tiro libre bien ejecutado, encandilarte con los mejores jugadores. También es un tránsito, un viaje a ninguna parte en el que a veces no eliges los mejores hoteles.

Los Juveniles de Eliel emprendieron un viaje que probablemente los lleve a ninguna parte; y lo más seguro es que haya sido un recorrido poco provechoso si nos atenemos a los puntos y la clasificación, pero muy aprovechable en el sentido de la experiencia de lo vivido. Además, aunque ahora no sean conscientes de ello, están formando un equipo de futuro.

Viajar y jugar al fútbol tienen que ver con el ánimo y con la disposición a encarar dificultades y experiencias nuevas. Los ojos y la inteligencia de los jugadores y los de los viajeros se han de transformar en algo diferente. Deben estar preparados en definitiva para encarar situaciones nuevas, siendo mucho más eficaces

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que no extraño viajar sino al que soy cuando viajo, y no extraño jugar pero si que extraño ser el que era, cuando jugaba; cuando tenía 17 años y estaba tan ilusionado como los juveniles de nuestro equipo y por este motivo intentaré enlazar la similitud entre un viaje imaginario y el camino realizado por el Atlético Teresiano Juvenil en esta temporada 2020/2021 tan atípica.

Comenzamos el viaje ilusionados, pero sin un rumbo fijo en el que fijarnos y hemos ido creciendo como viajeros/jugadores hasta llegar a una orilla imaginaria que probablemente desaparecerá en el momento final. Una orilla que por el momento seguimos viendo y a la cual deseamos llegar.

Porque mientras haya vida hay esperanza, y las matemáticas aún no han dicho lo contrario, aunque realmente todos sepamos que los milagros solo suceden de siglo en siglo:

Javier, Chefi, Dani Tapiador, Moya, Saúl, Iván Palomares, Óscar, Mateo, Miguel Dotor, Bravo e Ilías fueron el once inicial para medirnos al C.D Bolañego en el Félíx Barrero la tarde del sábado, 27 de marzo.

Fue una primera parte un tanto sosa y descafeinada, en la que el Bolañego llevaba el peso del partido, creándonos varias ocasiones, con su juego entre líneas y buscando la espalda de nuestros laterales.

Fruto de esas ocasiones llegó el gol visitante de Adrián Aranda en el minuto 23, tras un rechace que había repelido el larguero y que remató a la red. El gol había llegado en el peor momento para el Teresiano que ya comenzaba a asentarse en el terreno de juego y que pecó de falta de experiencia, aunque también tuvo un poco de culpa, la falta de fair play en una jugada en la que los visitantes deberían haber tirado el balón fuera.

Nuestro equipo crecía y fruto del dominio de Mateo y de Iván Palomares en el centro del campo, nació una inmejorable ocasión para Saúl a pocos minutos para finalizar la primera parte. ¡Que poca suerte está teniendo Saúl de cara a gol! aunque todos sabemos que esto del gol va por rachas.

En la segunda parte se produjo un cambio de sistema y con la entrada de Álvaro Toribio el Teresiano comenzó a jugar solo con tres defensas, cinco mediocampistas y dos delanteros, ejerciendo una buena presión sobre el rival y arrinconando en su área al Bolañego. Aportaron mucho en esta mejora Treviño, Durán y Javier.

En una de las pocas contras que realizaron los de Bolaños, el árbitro decretó penalti contra nuestro equipo, aunque por esta vez la suerte nos sonrió y Javi atajó la pena máxima y el posterior rechace.

Seguíamos creyendo en nosotros, y el viaje se le estaba haciendo demasiado largo a los de Bolaños de Calatrava. Nuestro buen juego dio su fruto y el colegiado pitó un penalti a nuestro favor, pero el fútbol, a veces y sobre todo esta temporada con nuestro equipo, está siendo muy caprichoso.

Ilias reventó el penalti en el larguero. Vuelta a empezar, como en el patio del colegio. ¿Cuántos puntos hemos desperdiciado por ocasiones clarísimas durante este año?

El partido continuaba y el destino nos iba a permitir saborear un pequeño caramelo en forma de gol de Ilias (1-1) El tanto hacía justicia en el partido y  nos daba un último aliento para seguir remando en nuestro viaje a, la cada vez más utópica,  orilla.

Este punto, quizá no sirva de mucho para nuestro viaje, pero si que ofrecerá un resumen de lo que ha sido la temporada.

No lo decimos porque seamos muy afines a nuestro equipo, simplemente trasladamos la realidad. Hemos merecido un poquito más…Sea como fuere, nuestro equipo crece en moral y confianza.

Es el momento de agarrar nuestra mochila, ponérnosla al hombro y respirar. Estamos a punto de conocer el previsible desenlace de esta temporada, pero el año que viene, suceda lo que suceda, nos esperan cosas increíbles. ¡Vamos Teresiano!

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