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Malagón. El Toledo Juvenil fue superior ante el Atlético Teresiano

Cuando escribo utilizo muchas expresiones que se usan a diario en el mundo coloquial. A veces intento fijarme en el origen desconocido de afirmaciones y me pregunto de donde narices habrá salido cualquiera de esas frases.

Hace un par de semanas tenía una tertulia con un compañero directivo del Atlético Teresiano y me hablaba de un jugador como “la gran esperanza blanca”.

-“¿Espe…qué?”. Le pregunté con tono irónico.

Quizá el bueno de mi amigo no sabía que esa expresión que generalmente se utiliza para definir a alguien en quien se han puesto muchísimas esperanzas tiene un origen supremacista que bordea el racismo del KKK ( Ku Klux Klan)

Se lo leí a mi admirado David Gistau en un artículo suyo titulado “la gran esperanza”. En ese artículo explicaba a las mil maravillas y a su manera lo difícil que había sido para algunos blancos racistas en Estados Unidos entender la victoria de un púgil de raza negra que le había bailado el agua en un ring de boxeo a la “gran esperanza blanca».

– “Hay muchas esperanzas puestas en el Teresiano Juvenil y sobre todo hay muchas perspectivas para que este equipo se consolide como lo que es, un grupo de chavales que aman del deporte del balonmpie, pero creo que no tenemos que personalizar ni buscar héroes ni “esperanzas blancas” porque sería injusto para los demás. Le dije yo al bueno de mi compañero.

Y así se zanjó la conversación, uno pensando que tiene que jugar este o aquel y otro, cabezón como él solo, pensando que lo importante es que se consolide como grupo esta generación de chavales que juegan al fútbol por hobby todos los fines de semana.

Y como la esperanza es lo último que se pierde voy a contar lo que sucedió el pasado sábado en el complejo polideportivo “Félix Barrero” de Malagón.

Nuestras esperanzas franjimarrones partieron con el siguiente once inicial:

Javier, Chefi, Juan Jesús, Moya , Dani Tapiador, Mateo, Miguel Dotor, Oscar Gómez, Ilias, Ivan Palomares y Trevi.

El Toledo ganó 2-4 en un partido que fue dirigido por el colegiado Alexis Antonio Gallego Sánchez-Nieta.

Tarde engañosa con sol en lo alto, pero con fresquito en la grada, que comenzó con un Toledo muy bien plantado en el campo, dando a entender cosas muy diferentes a lo que marca su actual posición en la tabla clasificatoria.

Nos encandilaron Álvaro Timón, Diego García del Pino, Juan Martín Tejero y Sebastián Echeverri. Es justo reconocer, sobre todo en estas categorías, cuando aparecen chicos que juegan muy bien a este deporte llamado fútbol.

El Toledo presionaba bien, recuperaba bien, atacaba bien y desarbolaba nuestra defensa jugada tras jugada.

El Teresiano aguantaba como podía las innumerables ocasiones de un gran Toledo, un poco lastrados con alguna ausencia importante en el once inicial y con la inoportuna lesión de Ilias en el minuto 20 que lastraba aún más el equipo de Eliel.

Así y tras un error de nuestro portero Javi, llegó el 0-1 obra de Namakan Keita en el minuto 40.

El Teresiano no iba a decir su última palabra, y si algo ha dejado claro en los últimos encuentros que ha disputado es que somos un equipo difícil de batir. Hubo cambio en el sistema y vuelta al 4-4-2 con las incorporaciones de Recadero Ávila y Christopher.

El equipo acudió al orgullo, a la casta, el sacrificio, la entrega, la presión, el derroche físico y la actitud. Independientemente de que descendamos o no, este es el camino a seguir.

En un esfuerzo enorme de todos Miguel Dotor y Trevi le dieron la vuelta al marcador y nos pusimos 2-1. Un resultado que, por una vez no hacía justicia en el marcador porque el Toledo era mejor equipo, pero se había visto sorprendido por el “arreón” de coraje de los nuestros.

Javier Garrido y Javier Domínguez salieron para intentar aguantar los tremendos achuchones de fútbol del Toledo en el centro del campo.

Pero tanto esfuerzo no sirvió para mucho. El Toledo realizó los cambios. Entraron Juan Martín, Sebastián Echeverri, Alex Moya, Alejandro Filipe Cazorla y Daniel López, jugadores de mucha calidad (Alguna voz en la grada decía que habían regresado a Toledo después de una cesión al Rayo Vallecano) Quizá solo fuesen habladurías o quizá era verdad; lo cierto es que nos volvieron a apabullar, a dominar y a remontar.

Juan Martín por partida doble y Daniel López ponían el 2-4 definitivo en el marcador. Más que en juego nos doblegaron en lo físico. No pudimos aguantar hasta el final, pero tuvimos orgullo. La impronta en el campo, el sudor y el sacrificio.

Nos quedamos con eso. El grupo entero es “Nuestra Gran Esperanza Franjimarrón” Todos remaron en la misma dirección a pesar de la derrota y del puesto que ocupamos en la clasificación general.

Así si, aunque perdamos. El Toledo fue mejor y aunque todavía hay esperanzas matemáticas para la salvación casi todos somos conscientes de que necesitaríamos algo más que un milagro para conservar la categoría.

Los milagros dicen que existen pero nosotros nos quedamos con la realidad y preferimos la derrota con buenas sensaciones al empate del otro día en Villacañas, con un comportamiento horrible del público local y con una tangana consentida por el equipo toledano. Pero aquello ya es pasado y nuestra esperanza se llama “FÚTBOL” así con mayúsculas…

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