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Manuel Blanco regresa por todo lo alto a los escenarios daimieleños

El trompetista Manuel Blanco regresó por todo lo alto a los escenarios daimieleños completando el aforo del Auditorio Municipal. El solista puso el broche de oro a los conciertos anuales de la Diputación Provincial en espacios y lugares emblemáticos con el fin de ayudar a la cultura española. El evento del sábado se incluyó dentro del ciclo de los doce conciertos ofertados desde el 27 de agosto.

Casi 1.260 personas vieron brillar a Manuel Blanco dos años después de que el solista actuase en el Pregón de la Feria y Fiesta de 2019, cuando fue nombrado Medalla de Honor ‘Ciudad de Daimiel’. El regreso a su ciudad natal prometía ser emocionante y el daimieleño no defraudó a sus paisanos. 

El concierto, de dos horas de duración, tuvo como argumento principal la compleja ‘Toot Suite’, que escribió el compositor francés Claude Bolling para su compatriota y prestigioso trompetista Maurice André, y cuyos movimientos fue introduciendo Blanco antes de que sonaran. 

Concierto de Manuel Blanco


En el escenario le acompañaron Pepe Rivero, al que denominó “el mejor pianista actual de jazz latino”, Michael Olivera, “uno de los bateristas más importantes del panorama internacional”, y el “contrabajista de referencia”, Reinier Elizalde ‘El Negrón’.  

En su saludo inicial, Manuel Blanco agradeció a la Diputación Provincial, y en especial a su presidente, José Manuel Caballero y su vicepresidente, Gonzalo Redondo Cárdenas “estar siempre atentos a su carrera profesional”, y al Ayuntamiento de Daimiel por organizar “un evento para compartir con amigos, paisanos y familiares”.

El artista confesó que el escenario daimieleño es “incomparable a lugares emblemáticos como Praga o Nueva York”. Manuel Blanco recordó con emoción su primera vez en el Auditorio Municipal asistiendo al concierto de Mecano. Años después, sigue sin creerse que esté actuando delante de sus paisanos. “Si me lo hubieran dicho en el pasado, no me lo hubiera creído”, añadió. 

Asimismo, manifestó que el concierto “estaba pensado desde el cariño”. El programa continuó con piezas más ligadas al jazz y con una marcha para la trompeta Piccolo, “el instrumento de los virtuosos” por su complejidad técnica. 

Manuel Blanco


Después de una hora de concierto, llegaron varias sorpresas. La primera de la noche fue la presencia de la bailarina Laura Daganzo, miembro del Ballet Nacional de España. El trío de jazz, Blanco y Daganzo interpretaron un diálogo que estará presente en el nuevo disco del solista. 

La segunda sorpresa, la más personal para el daimieleño, fue la entrada al escenario de su hermana Purificación y su mujer María. Su hermana y la solista tocaron juntos la samba lenta del artista Enrique Crespo, Fogo du Mulata. Después de la pieza, los tres se unieron en un efusivo abrazo bajo los aplausos del público.

Manuel Blanco


Durante todo el concierto, el solista fue explicando detalladamente las piezas musicales e interactuaba con sus paisanos. Incluso dividió el Auditorio en dos para que el público hiciese de coro en alguna que otra canción.  El concierto finalizó con un desarreglo al que llamó “Daimiel en mi corazón”. En él, se interpretaron canciones muy familiares para los daimieleños como “El Niño Perdido”, tema que recordaba “esas madrugadas esperando a Jesús de Nazareno, titular de la cofradía daimieleña con mayor número de hermanos conocida como ‘Los Moraos’ y “Somos de Daimiel” de Carlos Redondo.  El precio de las entradas de este ciclo de conciertos tenía una finalidad altruista. En el caso de Manuel Blanco, la organización no gubernamental beneficiada fue AFADAL. Su presidenta, Pilar Estudillo, agradeció a través de un vídeo previo al concierto, el apoyo recibido por el solista daimieleño, el Ayuntamiento de Daimiel y la Diputación Provincial.

Manuel Blanco, emocionado por volver a actuar en su ciudad natal
Después del concierto, reveló que actuar en su pueblo es “incomparable” con hacerlo en Viena o en Nueva York. “Esos momentos son importantes para mi carrera profesional, pero lo de hoy lo supera emocional y pasionalmente”, precisó. Sin embargo, actuar en su ciudad natal también le ha supuesto “más responsabilidad y presión”, por lo que ha intentado hacer un concierto emocionante “desde la primera hasta la última nota”.

Durante todo el concierto, Manuel Blanco tocó seis trompetas diferentes y ese fue su desafío. “Además de la dificultad de cambiar de instrumentos, el metal estaba helado y eso puede bajar la afinación”. 

Después de la cancelación de conciertos por la COVID, el daimieleño ha ido recuperando poco a poco los eventos. “Me consideró un músico muy afortunado por haber actuado durante estos meses anteriores”. Blanco ha dado conciertos en Alemania cuando España todavía estaba cerrada. Actualmente, tiene programada giras en Turquía, Brasil, México o Japón. “Estoy a la espera de poder recuperar todos los conciertos en España”, afirmó.

En un futuro cercano, el solista quiere plasmar en un nuevo álbum las piezas que he interpretado en Daimiel”. Mi siguiente trabajo no va a ser como ‘Fearless’, que “era más purista y clásico”. En esta ocasión, quiere apostar por “el lado oscuro del jazz” y generar diferentes emociones de la gente, avanzó. 

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