ÚLTIMO MINUTO

Malagón. Gran Partido del Atlético Teresiano Juvenil en Poblete (2-3)

Una fría mañana como estas del mes de noviembre de hace un par de años, estaba viendo una noticia de las muchas, sin sentido, que aparecen el la televisión y algo me llamó la atención.

Un niño de Mozambique se había preparado una camiseta azul y le había puesto, con bolsitas de plástico ribetes blanco para que se pareciese a la de la selección argentina. Por supuesto en su espalda lucía el número 10 y estamos más que seguros que había pensado en el gran héroe de Rosario, Lionel Messi.

Creo que esa iniciativa le facilitó la gran posibilidad y oportunidad, por azares de la vida y por el interés comercial de alguna que otra televisión, de conocer al gran jugador argentino.

Y es que ponerse una camiseta con mensaje puede entrañar grandes cambios para una persona en particular o para un equipo.

El niño disfrutó de la oportunidad de su vida, la de ver a su ídolo y cruzar una conversación que no duraría más de diez o quince minutos y Para Messi, pues sentirse también protagonista con simbólica acción solidaria de la que apostamos seguro que fue benefactor económico, porque todos sabemos que la generosidad de estos semidioses suele ser muy grande.

Ponerse una camiseta simboliza muchas cosas. Es por esta razón que los chicos de Manuel García, los jugadores del Atlético Teresiano Juvenil seguro que sienten esa especie de orgullo intrínseco y silencioso que les acerca a las personas a las que querrían parecerse, que en este caso y salvando las distancias son los miembros de la Plantilla Senior del Atlético Teresiano.

En Poblete, el pasado domingo, muchos de estos jóvenes sintieron el orgullo de pertenecer al Teresiano y de identificarse con todo lo que conlleva portar la camiseta franjimarrón en honor a nuestra Santa Teresa (aunque por coincidencia en el color del equipo rival la nuestra fuese negra)

Ganaron en un partido clave para la continuidad del equipo en el grupo 4 de la Liga Provincial Juvenil y compartieron durante noventa minutos el orgullo de un conjunto que comparte los mismos valores, la misma visión deportiva y la entrega de los mejor de ellos mismos para defender los colores de un pueblo.

En este equipo hay jugadores veteranos, alguno de ellos con ofertas para jugar en equipos de ligas que militan en categorías superiores y que han rechazado porque les encanta seguir sintiendo ese “gusanillo” futbolístico que solo se palpa en Malagón.

Es como decir…”Llevo a la Santa en mi pecho, en mi corazón”

Jorge, Chefi, Moya, Marco, Dani, Jesús, Javi, Diego, Tomás, Afro y Rubén partieron de inicio en el anexo deportivo de Poblete.

Aún no entendemos porque no pusieron el césped artificial en el campo original pero en el nuevo campo no hay gradas.

Comenzó un partido que siempre estuvo controlado por nuestro juvenil, aunque el equipo de Poblete salía a las contras, creando algunas ocasiones que atrapaba o despejaba el más joven del equipo, nuestro gran Jorge.

Ayer realizó un partidazo, poniendo encima del césped sus credenciales para ser el portero del Teresiano durante muchos años.

El equipo no encontraba el gol pero apareció otro joven, Tomás Ruiz que pasó al centro del campo cogiendo la batuta del equipo y cambiando el rol con Jesús Mateo, que se estableció en la banda izquierda.

Fue entonces cuando el equipo malagonero cambió totalmente. Apareció la posesión y durante muchos minutos hubo un absoluto dominio del balón.

Nuestros jugadores comenzaron a conectar entre ellos y aprovecharon que Jesús Mateo se había convertido en el “hombre bala”. De su enorme rapidez surgió el primer gol en una gran cabalgada (0-1) Nos íbamos al descanso con buenísimas sensaciones y con el resultado que se nos quedaba un poco corto.

El descanso sirvió para retomar fuerzas y para plantearse dos maneras de portar una camiseta y de entender el fútbol. Los chicos del Teresiano querían sentirse orgullosos de la camiseta que llevaban y que todos los espectadores que habían ido a verlos a Poblete también lo estuviesen.

Y fue entonces cuando desterraron la mala imagen del partido anterior. El árbitro dio la señal para el inicio de la segunda parte y nada más comenzar, Mateo jugó a eso que en el fútbol se llama “yo me lo guisó , yo me lo como”, cogió el balón, profundizó y forzó un penalti clarísimo que él mismo materializó (0-2). Era el minuto 51.

En el 53, Afro Santos se sumó a la fiesta y consiguió el 0-3. Es increíble la mejora de este jugador con respecto al año pasado. Quizá la respuesta la tengan los minutos. En juveniles los jugadores deben jugar para desarrollar su talento y Afro lo tiene…en grandes cantidades.

La otra manera de ponerse la camiseta, ya la conocían los jugadores de la semana pasada. Es llevar una camiseta sin hambre y casi sin ganas. Hubo momentos de relax, motivados sin duda por el gran resultado a nuestro favor y fue entonces cuando comenzamos a tener problemas en forma de ocasiones del Poblete.

Teníamos muchos problemas con las faltas laterales y en los corners, con dos centrales rivales muy altos y creando continuamente peligro en la meta de Jorge. Pero el de Malagón no se achicó y realizó acciones de verdadero mérito, auto convenciéndose de que puede ser muy importante este año cuando nos haga falta.

Nuestra defensa funcionaba muy bien, Chefi, Dani y Moya nos otorgaban esa dosis de experiencia necesaria, aunque ninguno pudo hacer mucho en el gol de Iván Patón para el Poblete en el minuto 63 a la salida de un corner (1-3)

Había partido y nos tocaba sufrir.

Y fue entonces cuando nos volvimos a poner la elástica del honor, la de la lucha, la del aguante. Nuestro equipo está formado por gente muy joven pero nos da la sensación que hará grandísimas cosas en el futuro.

He de reconocer que quedé un tanto impresionado por la cohesión y el sentido de conjunto de los once. Había un objetivo que defender y todos lo hicieron al unísono. Parecían haberse congraciado en torno a una frase “los jugadores de este equipo no han venido a Poblete a pasearse, han venido a cambiar el mundo”

Y eso lo sabían todos sus integrantes. Tiraron de orgullo en la lesión de Moya, porque salió Treviño y lo hizo igual de bien que los demás y cuando salió José Ángel en lugar de Afro continuaron en la misma línea.

Fue esencial en esos minutos que los nuestros se comunicasen. En fútbol como en cualquier ámbito de la vida la comunicación es esencial y parte de unas reglas no escritas: “Yo también creo en el proyecto y por eso me dejo la piel aquí, pero para ello tenemos que ser un solo bloque”

El Poblete consiguió el 2-3 en los minutos finales en un discutido penalti, pero ya no había tiempo para más. Los tres puntos se venían a Malagón. ¡Enhorabuena Equipo!

Las emociones

En la salida del campo de fútbol de Poblete los jugadores del Teresiano se comen un merecido bocadillo de chorizo al lado del bus que les llevará a casa. Sus miradas desprenden emociones y todos saben que han hecho un buen trabajo.

El gran compromiso mostrado por Marco, Dani Tapiador, Rubén Blázquez y Javichu, fue algo que sólo ellos sabrán valorar. Todos se merecen un diez.

Fue un día de inflexión. Hay por ahí un estudio de esos que yo bautizaría como “freaky” que dice que las emociones en el trabajo son más importantes que el sueldo.

Los juveniles del Atlético Teresiano no cobran ni un euro, tal y como sucede con sus compañeros del equipo Senior, porque el compromiso, la fidelidad y la lealtad a esa camiseta franquimarrón no hay dinero en el mundo que pudiera pagarla.

Continuemos con estas emociones y sigamos trabajando en pro de crear un equipo que en muy poco tiempo dará muchísimo que hablar en el fútbol provincial.

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