Daimiel. La lluvia no frena la devoción a la Patrona en el Día de la Madre
Daimiel Noticias.- La lluvia no ha podido frenar la traída de la Virgen de las Cruces este domingo, 3 de mayo, Día de la Madre. La salida desde el Santuario, a las 7:30 horas, estuvo marcada por una lluvia inesperada bajo la que se inició un traslado inédito en la historia de estos, según aseguró Juan Ángel García Muñoz, uno de los encargados del paso y de organizar a los portadores de la imagen. Precisamente, García Muñoz ha resaltado la alta participación de este año, confirmando que han sido 17 los relevos que se han dado cita para portar la imagen (68 personas en total), «cifras muy altas que no se daban desde finales de los años 90 y que demuestran que esta tradición de traer a la Patrona corriendo está más viva que nunca».

A su llegada a la Cruz de los Pajes, en torno a las 9:20 horas, más de un millar de personas aguardaban a «La Morenita», en una recepción cargada de aplausos, vítores y emoción contenida. Tras un breve descanso, en el que la Banda Municipal ha interpretado el himno de la Patrona y la Asociación Folclórica Virgen de las Cruces le dedicaba dos mayos, la comitiva continuó en procesión hasta la ermita del Cristo de la Luz.
Los primeros en iniciar esta pequeña procesión han sido los miembros de la junta directiva de la Hermandad de la Virgen, que han hecho las veces de portadores de la imagen. Como novedad, los daimieleños han podido ver in situ las nuevas andas realizadas en madera de cedro, que sustituyen a las anteriores tras los daños sufridos en el último traslado. Diseñadas y ejecutadas por el presidente de la hermandad, Manuel Vicente López de la Nieta, fueron bendecidas el pasado domingo en la parroquia de Santa María, una bendición que ha sido refrendada en este traslado con la lluvia de primera hora de la mañana.

En la comitiva y acompañando durante todo el traslado ha estado el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, así como el vicario parroquial de San Pedro, Jacinto Naharro, quien ha orado y rezado en cada descanso hasta llegar a la ermita del Cristo de la Luz, donde, de nuevo, multitud de fieles han esperado a la Virgen con aplausos y lágrimas contenidas para ver cómo los mozos la aupaban al son de su himno antes de entrar al interior de la iglesia.















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